El que busca, encuentra
En general todas las expresiones de la necrofilia me parecen odiosas y repugnantes, principalmente porque me confirman que la nuestra es una especie condenada históricamente a desaparecer. Quien persigue la muerte quiere morir y fatalmente lo logrará pues, como decía el gran vampiro mental Calígula, quizás mientras asfixiaba a Tiberio, “todo el mundo muere, es cuestión de tiempo y paciencia”.
A propósito de vampiros, hoy está de moda serlo. Los jovencitos, hombres y mujeres, se visten de vampiros, pero no en la caricaturesca versión de Batman, sino en la muy siniestra de Drácula por Bela Lugosi. Hasta sangre beben unos de otros.
Los judíos viejos organizan turismo familiar a los campos de concentración y de exterminio en Europa del este. “¡Para que no se les olvide!”, les dijo a sus hijos, amigos míos, un anciano judío que sobrevivió al holocausto, llevando a sus hijos, que nacieron en América, de la mano, como tétrico cicerone, por uno de los hoy monumentalizados mataderos.
Quien persigue a la muerte, la alcanza, aunque la sobreviva, y se convierte en un muerto viviente, en un vampiro, en Drácula, en Nosferatu, vamos, el no muerto, aunque deberíamos traducir como el no sepultado. Mas la gente sigue a la muerte: en la calle manejando, en los deportes extremos, en lo que bebe, en lo que come, en las enfermedades de las que no se cuida, en la moda y vida vampirescas, en la delincuencia, en la promiscuidad física, espiritual y mental y en el culto a lo muerto, a lo que ya se fue y que nos arrastrará si lo tomamos con la mano de la mano.
El colmo es el viaje que emprendieron ayer los clones del Titanic. Al igual que el legendario transatlántico, el ‘Balmoral’ partió desde Southampton la tarde de ayer con mil 309 pasajeros a bordo, exactamente el mismo número que el Titanic -sin incluir la tripulación- el 10 de abril de 1912. Ayer mismo reportó El Norte que los participantes, venidos de una treintena de países, pagaron entre 4 mil 500 y 9 mil 520 dólares por persona para formar parte del viaje. Todas las plazas están vendidas desde hace ya dos años.
El ‘Balmoral’ seguirá la misma ruta que la del Titanic, tras una escala en Cherburgo, en el norte de Francia, y otra en Cobh, en Irlanda. En total, el viaje será de 12 noches. El Titanic chocó contra un iceberg el 15 de abril de 1912 y se hundió en las aguas heladas del Atlántico Norte, dejando mil 514 muertos. Los modernos vampiros comerán como hace cien años lo hicieron sus obsesiones, bailarán como ellos, repetirán todas sus actividades, vamos.
Y luego, una ceremonia en memoria de las víctimas será organizada a bordo del ‘Balmoral’, en el lugar en el que se encuentran los restos del Titanic, el 14 de abril a partir de las 23:40 horas, justo el momento en el que chocó contra el iceberg. Un acto más tendrá lugar a las 12:20 horas del 15 de abril, la hora del hundimiento.
Esperemos que la última actividad repetida por esta partida de necrófilos no sea el choque del barco contra un necrotizado iceberg con su concomitante hundimiento y saldo mortal. Aunque no importa, ya está muertos. Buscaron la muerte, la encontraron.
diazgarza@gmail.com





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